Uncategorized

Cruzando el puente

Estoy del otro lado ya, papá

Estar aquí

todavía es difícil, ¿lo recuerdas?

Llamarme por mi nombre, decirme pichón, hijito

ya no recordabas mi nombre los últimos días

solo me dabas palmadas en las manos, esbozabas una sonrisa y me mirabas con ojos amarillos

y yo sabía que me recordabas porque así miro exactamente a mi hijo cuando lo veo todos los días al despertar

Esa es la misma voz grave que utilizo todos los días

Es eso

lo que me has heredado

A veces pienso que estás de viaje

A veces me parece que estás en Hannover y regresarás algún día

quizá estuvieras en un hotel extraño tomando un taxi con un chofer italiano que te lleva al hospital

donde atendieran a mamá que se ha roto la cadera

y en cualquier momento nos mandaras un mensaje

y nos dijeras que te fuéramos a recoger

que llegaras pronto

que llegarás pronto

que volvieras

volverás

hubieras vuelto

habrías regresado alguna vez

¿dónde estás, papá?

¿Por qué fueron tan pocos cuatro años de tenerte cerca?

Fue una larga despedida, unos pocos días al sol, tenerte tan cerca pero a la vez como una sombra

de cómo éramos

sin poder decirnos palabra

porque ya no te tenemos

pero te dijimos todo en la cama de la clínica

donde yacías acurrucado

con la boca semiabierta

y graznando gravemente

con la voz con la que nos gritabas

que bajemos a comer

o con la risa

estridente desde el segundo piso y

que escuchábamos al abrir la puerta de la casa

La casa está ya en silencio

la mampara corre temerosa

el último de los Ruiz ya no está en la casa

pero sigo llevando tu apellido y mi mamá

se desliza como un fantasma con su bastón

lavando sábanas

y pantalones

que algún día heredaré

entre notas

fotos

papeles

y

vinilos

¿Será que algún día, papá, nos volveremos a ver?

Comentar