Epístolas

Carta no enviada

Y bien, aquí inaugurando una nueva sección, las de las cartas no enviadas, o algunas sí, pero creo que la mayoría no…

Epístola 1

Hace tanto tiempo que quería escribirte. Tomé lapicero y papel muchas veces y me sentí tan vacío frente a la hoja en blanco que no lo hice, escribí en mi diario acerca de ti muchas veces, tantas que tu nombre estaba siempre en la punta de mis labios y cada día era lo primero que pronunciaba al levantarme. Tu nombre. Tu rostro, tu rostro era lo primero que veía cuando volvía de lo abstruso.. y me imaginaba nuevamente verte, así, como te veía antes a diario. Tantas veces escribí entonces tu nombre en las carpetas de medio millar de salones de todo Lima. Tantos versos escribí pensando en ti que podrían llevar tu nombre fácilmente, sabes? Sí, yo, el que escribe solamente en prosa y toda la vida cuentos e historias cortas y novelas nunca concluidas, sí, yo también escribí versos en la adolescencia y para ti.

Qué pasó contigo? A dónde te fuiste luego de que nos separáramos esa tarde de agosto? Sí, aun me acuerdo que tomamos un taxi a tu casa, y nos despedimos como siempre, como si nos fuéramos a ver al día siguiente. Qué pasó entonces contigo? De vez en cuando llamo a nuestra mejor amiga en común y le pregunto dónde estás, de vez en cuando es un decir, porque nunca ya la llamo, sabes? No recuerdo nunca saludarla por su santo, luego de siete años me parece ya que el 30 de marzo es 30 de mayo y así, me pierdo de saludarla.

Recuerdas? Recuerdas tú también todo lo que vivimos? Porque.. por qué iba a ser yo el único condenado a vivir con estas memorias? Sabes, a mí no se me olvidan los detalles, nunca, por más que lo diga siempre, que guardo bien los secretos porque los olvido, o que siempre me olvido de lo que ha pasado, no es así, sabes? Estoy condenado a cargar con esta maldita memoria, sí, no como Funes que recordaba días enteros, sino como yo suelo recordar todo. Con miradas, con sentimientos, con fragancias, con tus ojos, con cada palabra y con lo que significaba… Te acuerdas de los días que pasamos juntos antes de mi examen? Sí, cuando ingresé y me corté el pelo, sí, y estaba pelado y me acariciabas la cabeza. Recuerdas nuestro viaje? También te acuerdas por qué peleamos ahí? Porque yo no lo recuerdo. Sí, yo y mi gran memoria no puedo recordar algunas cosas, quizá porque he querido bloquearlas… Pero si lo he olvidado es porque no me importan ya, y porque seguiré de todas maneras.

Qué ha pasado conmigo? Nadie puede decir que he madurado, suelo quemar cada puente que me tiende el paso hacia un pasado cercano, más que nada para mantener mi sentido, para abrazar cada instante de mi vida como si fuera el primero y hacer todo una y otra vez. Sí, en mi búsqueda de quién era, empecé por plantearme quién no era. No era aquél que te extrañaba. No quise serlo más hace unos años y decidí olvidar todo acerca de ti. Y lo hice, cambié con tantos golpes y así logré olvidar todo y a todos… pero a veces, como hoy, cuando el día está tan triste, como te gustaban los días así y a mí también, entonces te recuerdo. Y tu imagen se aparece frente a mí y no me queda más que volcarme a escribir o tirarme en la cama y sofocar el torrente de imágenes que vuelven a mí y me recuerdan todo lo que significaste para mí.

Dicen que nunca te olvidaré… yo lo acepto, pero la cicatriz que me dejaste es para mí una muestra de orgullo, porque demuestra que alguna vez tuve las fuerzas suficientes para querer a alguien, porque me demostró que no era ajeno a los sentimientos humanos como pensaba, y así, son vestigios de la sensibilidad que guardo en lo más profundo y que sé que sólo mostraré a muy pocas personas en esta vida. Sabes? Esta carta va a la eternidad, no te la mando, ni la lees, pero me recuerda a ti y tu nombre y cada vez que la lea sabré que fuiste en algún momento lo más importante para mí.

Ojalá pudiera hacerte tan feliz como yo ahora, como lo intenté una vez. Pero creo que ya no es a ti a quien debo hacer feliz, no? Por mi parte, quisiera poder seguir encontrando respuestas a todas mis preguntas… pero creo que por ahora debo dejar de intentar hacer felices a las personas, creo que no es eso lo que quieren.

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