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aout: intoxication

Aout 3.2 intoxication
 
(scratch)
 
"Conocí a Alexandre hace dos años, en una galería de arte. Él había entrado para pasar el rato mientras comenzaba la película en el cine de enfrente, yo porque pasaba por ahí y se me ocurrió. Frente a los cuadros me preguntaba a mí misma muchas cosas, ninguna acerca de la pintura, muchas acerca de mí. En ese instante me sentía como si mi vida no tuviera sentido alguno, qué raro, en cierta forma, me pasa lo mismo ahora, ¿alguna vez se ha sentido así?, como si nada tuviera razón de ser…"
 
Olalla me veía con sus pequeños ojos negros, con la expresión algo triste. Bajó la mirada ahora esperando mi respuesta. Yo desperté para decir apenas, sí, a veces pierdo la dirección. Pero Olalla ya seguía.
 
"Me gustó bastante desde que lo vi, intenté hablarle yo primero, sabe padre? Enseguida estabamos riéndonos de esos abstractos tan absurdos, salimos y nos quedamos en la calle, riéndonos de la cuidad, de quienes pasaban ocupados, en fin, de todo. Me dejó su número y su correo, iba al cine con alguien a ver una película. Desde entonces nos mensajearíamos cada día tonterías y en las noches nos leíamos hasta tarde".
 
 "Hasta que nos volvimos a ver. Nos citamos para cenar un día de esos, ahora que lo pienso, estuvo bastante lacónico, muy diferente a como me escribía en las noches, no lo sé. Pero me seguía gustando. Esa misma noche nos escribimos, algo más tarde de lo usual, me dijo que me quería y yo no cabía en mí de felicidad, me dijo tantas cosas lindas después que no podía soportar la felicidad y de impaciencia me levantaba varias veces para ver mi sonrisa en el espejo.
 
 " Siempre me repito, pero es raro, gracias por escucharme padre, pero hay mucho más que decir, no sé qué esté usted pensando ahora, quizá que soy una idiota por creerme algo así, a veces pienso que sí lo soy, especialmente por lo que pasó después. Pero lo tengo a usted para escucharme, no es verdad, padre? "
 
Para entonces yo ya estaba hipnotizado y perdido por su mirada, sus labios, su voz. Qué más podía yo decir en ese momento?
 
"Sí, hija mía, Dios mediante".
 
 
 
 

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