demi journey

Carta para contigo mismo

Por qué ya no
escucho de ti

Por qué dejé de
saber

de ti

 Donde te has escondido
durante tanto

tiempo,

horas y horas

que no has estado
conmigo

 Donde buscaste

 Como hiciste para
salir a

la calle

 Cómo encontraste
otra vez tu voz

en tu voz

para que las demás
personas te entiendan

 Cómo

 Porque yo hasta
ahora no

puedo

 He intentado
salir y buscar

y salir y esperar
y salir y

encontrar,

pero la verdad es
que no encuentro nada

que seguir.

 Sin razones

 Caretas usadas

y máscaras
desteñidas

amontonadas

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demi journey

Losing

I can’t stand…
 
Recordando canciones ochenteras mientras escribo en este nuevo espacio, porque todo ha cambiado, este espacio, tú, incluso yo.
 
Me pareció escuchar tu voz y era tan sólo el viento. Estuve caminando hoy día entre Salaverry casi llegando al fin de Javier Prado, haciendo algunos encargos al mediodía y caminando por caminar, porque me faltaba tomar un poco de aire estos días. Había vuelto a recordar lo mismo que recuerdo siempre que no quiero pensar en nada, ni siquiera en ti, porque el último libro que leí me ha envenenado la mente, me ha hecho recordar, recuerdos al futuro, porque el protagonista es mi viva imagen, el rostro de la duda, del desconsuelo, de la desazón, de la infinita memoria que intento sofocar entre cigarrillos que nublan mi vista, mi mente y tu recuerdo.
 
Pensé que si seguía caminando así llegaría al mar en algún momento, y no quería ver el mar hoy día, es lo último que necesitaba ver, el espacio infinito que tú también mirarías pero con otro tipo de nostalgia, el sentimiento del que quiere cruzar el mar para irse, mientras que yo solamente lo palpaba como el muro de mis ilusiones, la mano invisible que nos arrinconaba juntos, o al menos eso creía.
 
Vine a casa un rato a leer, busqué en mi biblioteca aquel libro de Cortázar que tenía haciendo cola por año y medio, pero no estaba. Busqué y rebusqué sin éxito hasta que se me dio el buscar en mi memoria que alguna vez había visto el libro en sueños, mas no en mis estantes. Aun dudo si alguna vez lo tuve. Aun.
 
Salir a pasear nuevamente me exige esfuerzos interminables. Me cuesta bastante vencer la molicie antes de ir al club a leer un rato al aire libre, desvío a medio camino con un libro releído para irme al Olivar otra vez. Me siento en la banca de siempre, no hay recuerdos aquí, menos mal, uno no debe impregnar de recuerdos sus fortalezas de la soledad, es por eso que nunca quise traerte aquí, no creo que soportara una nueva avalancha de imágenes vívidas en mi templo.
 
Lucy in the skies with diamonds, Lucy in the skies with diamonds. Me siento tan viejo escuchando canciones que me traen recuerdos de tiempos en que aún no existía, sabes? Pero me siento bien, porque siento pasar por mí y traslucirse momentos que nunca viví, siento mi presencia en lugares en que estuve ausente… y lleno de acordes un momento feliz más que borrará imágenes en mi memoria.
 
Te borrará poco a poco
 
Como he estado intentando.
 
Entre canciones, parques, idas y venidas, conversas, paseos, miradas.
 
Poco a poco eclipso tu presencia atormentante
 
 
demi journey

Ver abril

 
A veces siento como si estuviera viviendo retazos de recuerdos.
 
Pero luego despierto a ver caer caer, como caen las lágrimas uno a uno los recuerdos.
 
Caer caer cada uno y sorber a cada instante
 
las estupideces que escribo
 
para recordarte.
 
Necesito un instante, creo que sólo uno, para dejar de escribir entrecortado, para dejar de sentir párrafos nacidos a la fuerza. Quisiera encontrarte otra vez y reirme y que todo lo que te diga tenga sentido nuevamente, con puntos y comas y señales y signos…
 
Recuerdo un recuerdo. Y me hace falta algo más. Un hambre inmenso de un sentido que no encuentro. Un sentido.
 
Un maldito sentido.
 
Como si necesitara una epifanía o algo
 
But then
 
when everything seemed lost
 
Something unexpected
 
happened
 
(insert sorrow song here My god is so perfect oh god is so beautiful, my god is unending oh god… blah bleh )
 
 
Gawd if only it were so easy >>
 
demi journey

Volviendo a volver a marzo

Vuelvo a escuchar canciones deprimentes porque me hacen mucho bien.
 
Lo malo es que me hacen sentirme más y más alejado del mundo, como si no fuera suficiente vivir en otro mundo ya. Es extraño, como a veces por más ganas que tenga de no cambiar nada y dejar las cosas como están, poco a poco termino revolviendo esta y una historia más sin quererlo. Y lo peor es que me doy cuenta. Como si no fuera suficientemente tarde como para no cambiarla, pero no quiero hacerlo.
 
No quiero cambiar ni un minuto en ti, ni tomar un segundo que no me pertenece por ti y llevarte a un mundo que no es el tuyo y vivir hasta acabar la historia, no quiero tomar tu mundo ni así.
 
Ni explorar las raíces ocultas de todas tus motivaciones extrañas para mí, porque sé en el fondo que no podría soportarlo. Ni podría entenderlas sin perder el sentido común de las cosas que pasan a mi alrededor.
 
Sin embargo, sigo aquí, no?
 
Volviendo otra vez a volver a marzo, como cuando te encontré en algún pasado cercano y olvidado de días pesados y de aire tan húmedo de mediados de otoño.
 
Y volveré a volver a esperar a que termine marzo para llegar a abril y a ti.
 
Meteré los libros pesados al refrigerador otra vez.
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Nada

Siempre he tenido miedo de los meses silenciosos, como febrero, como octubre, a veces abril, aquellos meses en los que no digo nada y no escribo mucho, por el calor el frío, la costumbre de no hacerlo o por pensar y vivir en lugar de escribir. Pero… a veces pasan cosas que me vuelven a echar por tierra y a golpes, a veces encuentro a alguien y encuentro el instante preciso que quiero capturar, que quiero encerrar en un instante en palabras e imágenes para recordarlo y vivirlo nuevamente días después o meses o años, ahora cuento en años, porque vivo también un poquito de recuerdos que llevo acumulados y que saco de vez en cuando del cajón de los recuerdos para reírme un rato y no vivir.
 
 Y así encuentro de nuevo ese instante, volteo y miro su rostro y ella se ríe y me dice así como hace ya… cinco años, sí, me lo dijo igualito y movió la ceja y yo otra vez prendí la cámara de detrás de mis ojos y dije lo mismo que aquella vez, pero esta vez lo dije para mis adentros para recordarlo y que sea el momento perfecto y luego ella qué? sí, no nada, estaba pensando en otra cosa y el déjà vu se va y se va y mañana es otro día más y la cuenta comienza de cero, como siempre.
 
 Es extraño, esos pequeños momentos me succionan de nuevo al mundo que he intentado apagar poco a poco, moviendo cada día un centímetro más hacia afuera la delgada línea que me separa de la locura… pero todo tiende a volver a lo mismo, y llega un momento en que miro al techo y no es nada más que el mismo techo de siempre y miramos al techo y volvemos a mirar al techo, siempre terminamos así y volteo al costado y tu rostro se va desvaneciendo y cambiando y me hace sentir más solo que nunca y a la vez más feliz que nunca porque me hace saber que no puedo sino sobrevivir sin ti.
 
 Abro los ojos, me lavo el rostro, limpio mis pestañas, las legañas se van borrando poco a poco, se nubla mi vista y me pongo los lentes, me los quito y me lavo el rostro de nuevo y me froto los ojos con el dorso de la mano y los índices y me vuelvo a echar agua a los ojos y vuelvo a echarme esta vez a pensar que poco a poco pierdo la razón mientras el termómetro me va diciendo que tengo 39 y cada vez que llego a 40 pierdo un poquito más la razón para siempre y soy feliz, porque nadie que esté cuerdo llega a la felicidad.
 
Y camino en círculos nuevamente, pero esta vez al menos sonrío para mis adentros.
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Wrong turn again(st)

 
Crucé la pista de Angamos con Arequipa esta vez con un viejo amigo a quien no veo desde hace tiempo excepto todos los días desde enero, porque está a dos pisos en el mismo edificio y porque salimos a las ocho y media y luego conversamos y nos acordamos de tiempos aquellos en que caminábamos recordando los tiempos aquellos, otra vez, cuando íbamos a las clases de verano esas tan fáciles y luego de ahí saltábamos a las cabinas a jugar los primeros juegos en red que aparecían y perdíamos el tiempo felices con toda la mancha entre los juegos en red y las fuciones de anime y las reunas y las cartas. Todo lo recordábamos y al chato gorra y a Gálvez qué es de su vida, y al Maestro y al Saiya que qué si me acuerdo de ellos, creo que sí, a fin de cuentas los rostros van desapareciendo fundidos unos con otros en el remolino de rostros que van cambiando de todos aquellos amigos que alguna vez tuve, tengo y tendré.
 
Y cruzamos la pista y cruzamos Plaza Vea y llegamos a la Alianza y ya faltan minutos para que empiece mi clase de las nueve, nos despedimos, él se va a la chamba como todos los días, te veo mal, andas todo triste, estás bien? Sí, le digo, porque ya quiero ir a la banca de siempre a sentarme y a leer el cuento a la mitad que termino de leer todos los días. Pero mi reflejo es certero, no estoy bien y lo sé, imposible eludir las sombras en un día claro, aunque lo quiera.
 
Pero el mundo no termina aquí…
 
Le monde n’est bleu que certaines jours
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Para variar

Y ya estamos en el 2006, no te parece que el tiempo ha pasado demasiado rápido? si yo me acuerdo que nada más anteayer me parecía que era el 2001 pero ya son cinco años que marcan una raya más al tigre moteado en que uno se convierte al pasar los años, y te veo igual que siempre y por eso pienso que sigues sentada ahí en la misma banca de siempre en la que te veo pasar cada año, como un calendario que se va sobreponiendo y que marca transparente los años que pasan, 2001 2002 2003 2004 2005 2006… y ya son tantos años y de pronto me parece que no ha sido sino ayer que te he vuelto a ver y a hablar y te he dicho cómo así te has vuelto varias personas, cambiaste de rostro y de lugar de habitación y de cuerpo y te hablo como si fueras una y at the same time you’re not the one I think I’m talking to cause if you understood a word in spanish its Marco and maybe an Adios that I dont know how the heck you did learn… but its not you, you know? No es lo mismo ni nunca será, ni el acento tuyo será el mismo de siempre ni me reiré escuchando tus sonrisas como en esos otoños.
 
Cambian y cambian poco a poco los interlocutores y no entiendo quién demonios te vuelves ahora y porqué te lo digo y te digo que te dije adiós cuando más te extrañaba pero fue porque era necesario y me lees y lo entiendes, que yo siempre digo adiós y adiós y fue por eso que esa fue la primera palabra que te enseñé, porque fue la primera palabra que me enseñaron allá también en el dos mil, cuando aún llovía y Lima aun era gris y tu decías como el cielo puede ser gris si es azul pero así es aquí te dije y tu hermana se reía y tú te reías hasta que me dijiste adiós y cambiaste de rostro y de cielo.
 
Y soñé que eras la misma y no lo eras.
 
Y soñé que el cielo también era azul por aquí pero no lo era, pero para eso me iba y no volvía y cuando regresaba ya nada era lo mismo, sabes? Te fuiste cuando más te necesitaba, porque pensé que lo tenía todo hasta que volví y no te encontré donde siempre, me dijiste veo que estás ocupado con tu cielo todo gris y tu vida perfecta y te fuiste y el adiós hasta ahora me acuerdo que me lo enseñaste como una daga antes de morir y mis ojos se quedan mirando el brillo de sus ojos hasta que se queda dormido y con lluvia.
 
Pero el cielo cambiaba cada verano y yo lo veía cambiar como a ti, como tus ojos, como tu distinto regazo y tus cejas, todo cambiaba poco a poco hasta que te volviste irreconocible y ya no nos reconocemos porque te vi pasar y no me reconociste, porque me vi en una vitrina con los ojos escondidos y la barba de una semana y las zapatillas que hacían juego con las ojeras de tus ojos que ya no están.
 
Y me fui y regresé y volví de nuevo al principio del camino, como hace años, como hace siempre, como hace nunca.
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El arte de desarmar rompecabezas

 
Me pasé la navidad como siempre, familia, risas, pavo, champán, vino, panetón, biblia, nacimiento, regalos, sueño. Así pasan siempre las navidades desde que dejamos de ser niños y a emocionarnos por papa noel, porque nos la creíamos, por los regalos y los reyes magos y el panetón con chocolate caliente para el friecito estival…
 
Pero sí, las navidades no son las mismas sin niños y juguetes, quizá por eso a veces queremos volver a ser niños y actuamos tan infantilmente en navidad. Pero bueno, este año cenamos antes de las doce, porque teníamos hambre y todos coincidimos en la mesa sin saber que hacer. Dijimos ‘armemos uno de los rompecabezas’ porque a mi hermana le regalaban uno y ella ya lo sabía, así que abrimos uno con dos fearies, de esos de educa de mil piezas y empezamos pensando que acabaríamos antes de medianoche.
 
Pero a medida que sacábamos más y más piezas sueltas nos dimos cuenta de lo ridículas de nuestras aspiraciones, mil piezas son por mucho más de lo que pensábamos. Yo mismo, que me consideraba un experto en rompecabezas nada más porque de chiquito me la pasaba armando y desarmando un rompecabezas del hombre araña con fichas de tamaño de mi mano, no más de treinta, pero en fin, nos dio las doce y yo no había logrado juntar más de una docena de fichas. A celebrar, y luego continuamos, como un vicio, porque nos llamaba, seguimos armando el rompecabezas mientras las horas pasaban y nos acostamos como a las tres sin que la imagen diera visos de aparecer en el baúl sobre el que nos habíamos apoyado para armarla.
 
Y seguimos y seguimos, hasta hoy día, ya nos faltan pocas piezas para terminarlo, ya falta poco. Y la imagen sigue ahí, en el baúl renovado de mi sala, esperando a que algún transeúnte distraído le ponga una pieza más y otra más y así hasta terminar.
 
Una de las cosas que noté mientras armaba el rompecabezas es que es casi por completo el azar lo que domina que las primeras piezas se junten. Uno no sabe porqué pero junta de pronto una pieza solitaria y encaja a la perfección (solo dos piezas verdaderas pueden encajar entre sí) con otra pieza solitaria. Y así, ya tenemos dos piezas solitarias juntas que buscan una tercera que uno no sabe si es la que tiene en la mano o está muy perdida y muy lejos. Unas veces parece que dos piezas encajan, parece que están hechas para estar juntas, pero en algún momento te das cuenta que te has equivocado, que esa pieza está mejor en algún otro lugar, la cambias y ves que tenía un lugar reservado, muy lejos… y habías cometido un error.
 
Pocas piezas siguen solas porque no encuentran un lugar y quién sabe cuando lo hallarán.
 
Por suerte ya falta poco para acabar este rompecabezas.
 
Y ya acaba el año, vaya año, siempre pienso que uno debe recordar sólo lo mejor que ha pasado durante cada año y quemar en el olvido todo lo demás junto con el año pasado… mucho que quemar uh? Pero al menos es una buena oportunidad para nuevos comienzos.
 
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extraños futuros

 
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"Siempre me ha parecido que es mucha responsabilidad tomar una decisión, la más mínima siquiera. Quizá sea por la tremenda pereza que involucra el no hacerlo o quizá porque cada decisión nos lleva a rumbos diferentes. Y una de esas decisiones me alejó de ti. Por eso es que son tan difíciles para mí, cada una de ellas afecta mi futuro (futuros, no creo que exista uno solo…) y en uno de entre tantos no cabías tú "
 
Como odio tu manera de introducir paréntesis en medio de frases completas pensé mientras revisaba esa mañana  lo que me habías escrito, intentaba descifrar qué demonios querías decir con esa maraña de oraciones tan sin sentido para mí, yo soy muy simple, eso pensé, o digo una cosa o digo lo contrario, u opino que sí o que no, mientras que tú nunca te decidías y al final terminabas eligiendo un color intermedio, algún gris muy rebuscado o algún violeta que no era violeta sino lila.
 
Nunca entendí tu forma de generalizar las cosas, y odio que me hayas pegado esa costumbre. El todo y el siempre formarán parte del vocabulario mental de mis dedos desde ahora al igual que todas esas frases y todas tus dudas incluso, lo que me hará recordarte aun cuando no estés ya que ahora eres parte de como escribo.
 
Debería odiarte, pero ahora eso sería como odiarme a mí mismo, en lo que me he convertido >>
 
 
 
Son tan sólo retazos de una carta que encontré o_O
 
Y que sigo sin entender.
 
Quién entiende a los viejos sino los niños.
 
Quién entiende a los sabios sino los estúpidos.
 
 
Cambio mil horas de estudio por un instante de fugaz estupidez.
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Idioteces en delivery

 
A veces me parece que octubre es el mes que anuncia el declive del año, quizá aquel punto de la colina en el que se empieza a bajar hasta desemboca en navidades y año nuevo, ese instante en el que la caída es inevitable. Y la primavera, también. Y lo poco que falta para (s)halloween.
 
Prendo un lucky light como siempre de regreso a casa y veo las nuevas bancas en la avenida arequipa y las putas de la esquina que horribles, qué horrible también fumar estando resfriado pero qué voy a hacer, es el cambio de estacio´n que me mata y el vivir en Lima que me mata como si fuera una bomba de tiempo viviendo en mis pulmones que no sé ya cuándo van a estallar.
 
Apago mi cigarro en la cabeza de un tacho arturito de la cuadra 44, cada vez me duran menos los cigarillos, ayer lo apagué en la 42 y esta maraña de ideas me invade nuevamente en un abrazo cálido y estúpido, me doy cuenta de muchas cosas a la luz de un segundo lucky encendido, las calles a las diez se ven tan peligrosas incluso para un transeúnte misio y despreocupado en busca de ideas.
 
Y llego a Aramburú
 
Y miro a las cuatro esquinas, aparecen todos ellos uno tras otro, recuerdos imborrados e imborrables regresan y toman forma a mi costado, viejos amigos de colegio me invitan a salir a buscar un trago, viejas amigas se despiden de mí con un beso, me veo a mí mismo en traje y ebrio caminando en círculos, te  veo a ti también y me despido de ti con un abrazo y me río y lloro, estoy hablando con el celu pegado a la oreja y llorando porque se fue y no vuelve en seis meses, estoy en el nissan de mi viejo recibiendo un mensaje de texto para que te encuentre en el cine para ver una película que está en cartelera y se llama el aro, te irás al día siguiente, veo tantas imágenes aparecer y desvanecerse junto con el día y los efectos de la última pitada que me trajo muchos recuerdos y que apago finalmente en el arturito junto a mí.
 
Las sombras me siguen y yo camino lentamente a casa.